lunes, 30 de junio de 2014

Por qué voy a quedarme en Bulgaria

Porque el clima es similar al de España, y en ocasiones mejor. En Sofía la temperatura baja por las noches en verano.

Porque me gusta ver y tocar nieve más de un par de días al año

Porque tienen buen vino

Porque la comida, sin ser tan buena como la de España, es bastante rica y variada

Porque la gente es amable y tengo sensación de seguridad

Porque Sofía es lo bastante grande como para tener de todo, pero no sientes el estrés de una gran capital

Porque puedo ganar un salario por encima de la media del país

Porque las playas del Mar Negro me esperan

Porque esto esta lleno de montañas verdes

Porque Stolichno Weiss me convence como cerveza

Porque las búlgaras tienen el pelo moreno

Porque nadie sabe que no soy búlgaro hasta que abro la boca

Porque el español es muy popular en el país

Porque mi amiga Helena tenía programadas cuatro entrevistas de trabajo en una semana

Porque España la pueden levantar Rajoy y los memos que le votan


jueves, 26 de junio de 2014

El camino de piedra a Dublín


Hace poco fuimos a un concierto en el parque del sur de Sofía, dentro de un festival de la cerveza. Era un concierto de unos serbios que tocan música irlandesa como si fueran naturales de Donnegal, los Orthodox Celts. Me gustó especialmente esta canción que trata de un irlandés que abandona su tierra, aunque no lo supe hasta después del concierto. Muy propia para este blog.

In the merry month of May, From my home I started,
Left the girls of Tuam, Nearly broken hearted,
Saluted father dear, Kissed my darlin' mother,
Drank a pint of beer, My grief and tears to smother,
Then off to reap the corn, And leave where I was born,
I cut a stout blackthorn, To banish ghost and goblin,
In a brand new pair of brogues, I rattled o'er the bogs,
And frightened all the dogs,On the rocky road to Dublin.
One, two, three, four five,
Hunt the hare and turn her
Down the rocky road
And all the ways to Dublin,
Whack-fol-lol-de-ra.
In Mullingar that night, I rested limbs so weary,
Started by daylight, Next mornin' light and airy,
Took a drop of the pure, To keep my heart from sinkin',
That's an Irishman's cure, Whene'er he's on for drinking.
To see the lasses smile, Laughing all the while,
At my curious style, 'Twould set your heart a-bubblin'.
They ax'd if I was hired, The wages I required,
Till I was almost tired, Of the rocky road to Dublin.
In Dublin next arrived, I thought it such a pity,
To be so soon deprived, A view of that fine city.
Then I took a stroll, All among the quality,
My bundle it was stole, In a neat locality;
Something crossed my mind, Then I looked behind;
No bundle could I find, Upon my stick a wobblin'.
Enquirin' for the rogue, They said my Connacht brogue,
Wasn't much in vogue, On the rocky road to Dublin.
From there I got away, My spirits never failin'
Landed on the quay As the ship was sailin';
Captain at me roared, Said that no room had he,
When I jumped aboard, A cabin found for Paddy,
Down among the pigs I played some funny rigs,
Danced some hearty jigs, The water round me bubblin',
When off Holyhead, I wished myself was dead,
Or better far instead, On the rocky road to Dublin.
The boys of Liverpool, When we safely landed,
Called myself a fool; I could no longer stand it;
Blood began to boil, Temper I was losin',
Poor ould Erin's isle They began abusin',
"Hurrah my soul," sez I, My shillelagh I let fly;
Some Galway boys were by, Saw I was a hobble in,
Then with a loud hurray, They joined in the affray.
We quickly cleared the way, For the rocky road to Dublin.

domingo, 22 de junio de 2014

De parado de lujo (en España) a investigador de élite (en Alemania)

ANDALUCESDIARIO-Ana Bernal Treviño
La vida de Diego Salas es una locura en estos días. Las prisas y las gestiones ocupan casi todo su tiempo. Lo último, preparar su maleta, la de su mujer y la de su hijo para poner rumbo hacia Alemania. Pero no para irse de vacaciones. Tampoco para vivir una aventura. Diego es un malagueño que pasa a formar parte de los investigadores españoles que se ven forzados a emigrar para seguir trabajando. Después de diez meses y medio en paro, a partir del 16 de julio le esperan en el Instituto de Biofísica de la Universidad de Regensburg para seguir con sus investigaciones sobre el alzhéimer y el párkinson. Diego ha sido el afortunado de obtener una beca Marie Curie, de las que sólo se ha seleccionado el 14% de los 4.939 proyectos presentados.
Ahora este físico malagueño puede respirar tranquilo. Durante estos meses en la cola del paro, Diego ha pensado mucho en el esfuerzo invertido todos estos años y en el valor de su vocación: “Elegí esta carrera porque me parece apasionante comprender las leyes de la naturaleza, desde lo más grande, como la cosmología, hasta el funcionamiento de lo cotidiano, como la luz, la energía, el movimiento…”.Dejó Málaga a los 17 años para estudiar en Granada su carrera. “Mis padres hicieron un esfuerzo económico grande durante cinco años para que estudiara, pero sé que lo hicieron con mucha ilusión”, reconoce.
En la universidad su obsesión se convirtió en obtener las mejores calificaciones para iniciar una carrera investigadora, y lo consiguió. Terminó la licenciatura y se incorporó al departamento de Física Aplicada, con una beca de Formación del Profesorado Universitario del Ministerio de Educación y Ciencia. Defendió su tesis doctoral en el año 2008 y se incorporó al grupo de investigación de Procesado de Señal y Aplicaciones Biomédicas de la Universidad de Granada, desarrollando algoritmos de ayuda para el diagnóstico precoz de la enfermedad de alzhéimer y párkinson.
Con ellos trabajó hasta septiembre de 2012, cuando los recortes en investigación redujeron las posibilidades de contratación drásticamente. “No sólo fue mi caso. Otros compañeros del grupo tuvieron que marcharse a Bélgica, Italia y Alemania para trabajar”. Diego se quedaba en paro, después de haber publicado más de 40 artículos científicos en revistas internacionales de reconocido prestigio en el área de física, ingeniería y neurociencia; y con más de 80 contribuciones a congresos internacionales en los cinco continentes.
El desempleo fue un golpe duro para este joven físico. “Me planteé seriamente mi futuro en la investigación”, recuerda. Durante esos meses,Diego cumplió uno de sus sueños, “aprender de forma autodidacta la construcción artesanal de una guitarra española”, y continuó con sus actuaciones como cantautor del Dúo Sortilegio, junto a su mujer. Pero su vocación seguía ocupando su memoria.
En 2013 le dieron el Premio Universidad de Granada, en el Área de Ingeniería. Sabía que debía intentar retomar su carrera. Hasta que planteó una investigación a través de las becas Marie Curie. Su proyecto se denomina Alpha-Brain-Imaging y analiza imágenes tomográficas cerebrales para el diagnóstico precoz del alzhéimer y párkinson. Se trata de un proyecto ambicioso y multidisciplinar cuyos resultados se espera que tengan aplicación e impacto en la salud y la sociedad. “El párkinson y alzhéimer son enfermedades neurodegenerativas con gran importancia en la actualidad, debido, entre otros factores, al envejecimiento de la población y el aumento de la esperanza de vida”, justifica Diego. En el Instituto de Biofísica de la Universidad de Regensburg trabajará con el profesor Elmar W. Lang, con el que colaboró en los últimos años.
“Últimamente se habla mucho de bajar los salarios, para aumentar la competitividad y atraer a los inversores, pero ¿cuándo vamos a recuperar la inversión realizada por todos en la formación de los jóvenes españoles?”, se pregunta Diego, cuando evalúa la situación de la investigación en el país.
Sabe que el mes próximo tendrá un empleo de alto nivel, relacionado con su vocación y que recompensará su esfuerzo académico. Sin embargo, esta nueva situación no rebaja la indignación en la que ha vivido estos meses atrás: “Cinco años de la licenciatura en Física y diez años de investigación han supuesto a todos los españoles una inversión muy grande en mi formación, y en los próximos años el beneficio de dicha inversión lo va a disfrutar otro país. En la situación económica en la que se encuentra España actualmente es algo que no podemos permitir”, lamenta. No quiere hacer planes de futuro más allá de los próximos dos años que dura esta investigación. Diego quiere vivir el presente. Y por ahora, sabe que en menos de un mes le espera una nueva vida, un nuevo proyecto y una nueva oportunidad para seguir siendo el investigador que aquí le negaron ser.

jueves, 19 de junio de 2014

miércoles, 18 de junio de 2014

Ovidio, poeta exiliado

En el siglo I de nuestra era el poeta Ovidio fue castigado con el exilio por Augusto, el implacable primer emperador de Roma. Confinado en el rincón más alejado del Imperio, en la costa del mar Negro (mar que muy pronto veré) escribió este poema:

Cum subit illius tristissima noctis imago,                1
qua mihi supremum tempus in urbe fuit,
cum repeto noctem qua tot mihi cara reliqui,
labitur ex oculis nunc quoque gutta meis.
Cuando me asalta el tristísimo recuerdo de aquella noche
en la que viví mi último instante en la ciudad,
cuando recuerdo la noche en que abandoné todo lo que amaba,
todavía hoy una lágrima se desliza desde mis ojos.

Iam prope lux aderat, qua me discedere Caesar      5
finibus extremae iusserat Ausoniae.
Nec spatium, nec mens fuerat satis apta parandi:
torpuerant longa pectora nostra mora.
Ya estaba cerca la luz del día en que el César me había ordenado
dejar atrás los últimos confines de Italia.
Ni tiempo, ni ánimo tuve para poder prepararme:
una larga espera había paralizado mi pecho.
[…]
non aliter stupui, quam qui Iouis ignibus ictus        11
uiuit et est uitae nescius ipse suae.
Ut tamen hanc animi nubem dolor ipse remouit
Et tandem sensus conualuere mei,
Adloquor extremum maestos abiturus amicos,         15
Qui modo de multis unus et alter erant.
Quedé atónito, como quien herido por el rayo de Júpiter
vive y, a la vez, no sabe que está vivo.
Mas cuando mi propio dolor disipó esta nube de mi ánimo
y, al fin, el vigor volvió a mis sentidos,
a punto ya de irme, por última vez me dirijo a mis desolados amigos
que de muchos, apenas uno y otro eran.
Iamque quiescebant voces hominumque canumque,                  27
lunaque nocturnos alta regebat equos.
Ya callaban las voces de hombres y perros
Y la alta luna guiaba los caballos de la noche.
Tum uero coniunx umeris abeuntis inhaerens
miscuit haec lacrimis tristia uerba meis:                  50
“non potes auelli. Simul hinc, simul ibimus”. inquit,
“te sequar et coniunx exulis exul ero.
Et mihi facta uia est, et me capit ultima tellus:
accedam profugae sarcina parua rati.
Te iubet e patria discedere Caesaris ira,
Me pietas. Pietas haec mihi Caesar erit”.
Entonces, yéndome ya, mi esposa, aferrándose a mis hombros
mezcló con mis lágrimas estas tristes palabras:
“No pueden arrebatérteme. De aquí juntos, juntos partiremos.
Te seguiré. De un exiliado seré exiliada esposa.
Este viaje también para mí está hecho, también me toma el confín de la tierra.
Leve carga seré en esta nave prófuga.
La ira del César te ordena alejarte de tu patria.
A mí el amor. Este amor será mi César.”
Lassus in extremis iaceo populisque locisque,
et subit adfecto nunc mihi, quicquid abest.
Omnia cum subeant, uincis tamen omnia, coiunx,   15
et plus in nostro pectore parte tenes.
Te loquor absentem, te uox mea nominat unam;
nulla uenit sine te nox mihi, nulla dies.
Agotado yazgo en extremos lugares, en pueblos extremos,
y ahora, tan débil ya, todo lo ausente me asalta.
Mas, aunque todo me asalte, a todo vences, esposa,
y más que una parte de mi corazón posees.
A ti ausente te hablo, sólo a ti mi voz te nombra;
Ninguna de mis noches llega sin ti, ninguno de mis días.
[…]
Si tamen impleuit mea sors, quos debuit, annos,
et mihi uiuendi tam cito finis adest ,
quantum erat, o magni, morituro parcere, diui,
ut saltem patria contumularer humo?                                    30
[…]
tam procul ignotis igitur moriemur in oris,
et fient ipso tristia fata loco;
nec mea consueto languescent corpora lecto,
depositum nec me qui fleat, ullus erit; 40
nec dominae lacrimis in nostra cadentibus ora
accedent animae tempora parua meae;
nec mandata dabo, nec cum clamore supremo
labentes oculos condet amica manus;
sed sine funeribus caput hoc, sine honore sepulcri     45
indeploratum barbara terra teget.
Mas si mi suerte ha cumplido ya los años que debió
y el final de mi vida está ya tan cerca,
¿tan difícil era, grandes dioses, perdonar al que ha de morir
para que, al menos, fuera enterrado en el suelo de su patria?
[…]
Pero he de morir lejos, en costas desconocidas,
en un lugar que hará aún más triste mi destino.
Mi cuerpo no languidecerá en el familiar lecho
ni habrá nadie que por mí, dispuesto ya, llore.
Las lágrimas de mi esposa cayendo sobre mi rostro
no añadirán a mi vida un poco más de tiempo.
No habrá última voluntad ni, con la última llamada,
una mano amiga cerrará mis ojos desfallecientes.
Sin funerales, sin la honra de un sepulcro
una tierra bárbara cubrirá este cuerpo indeplorado.
Parce tamen lacerare genas nec scinde capillos:
non tibi nunc primum, lux mea, raptus ero.
cum patria amisi, tunc me periisse putato:
et prior et grauior mors fuit illa mihi.
Nunc si forte potes –sed non potest, optima coniunx-                  55
finitis gaude tot mihi morte malis.
[…]
Ossa tamen facito parua referantur in urna:                   65
sic ego non etiam mortuus exul ero.
No hieras tus mejillas ni cortes tus cabellos:
No es ahora la primera vez, luz mía, que te he sido arrebatado.
Piensa que, en el momento en que abandoné mi patria, entonces perecí:
mayor, más grave muerte me fue aquella.
Ahora, si acaso puedes –sé que no puedes, ¡oh la mejor de las esposas!-
alégrate con mi muerte, pues es la muerte de todos mis males.
[…]
Haz que mis huesos regresen en una pequeña urna:
así, muerto, no seré ya un exiliado.
Probablemente sea el primer testimonio sobre el dolor de un exilio en nuestra cultura latina. Ovidio murió sin regresar nunca a su querida Roma

lunes, 16 de junio de 2014

El hijo de Valentina

Un día una de mis supervisoras en la biblioteca tuvo que acompañarme a unas oficinas de la agencia de transporte público de Sofía para hacerme una nueva tarjeta, ya que la anterior me había sido robada (circunstancia que ya relataré un día de estos) y por el camino me explicó sobre su hijo.

Valia, como la llaman sus compañeras de la biblioteca y nosotros los voluntarios, es una mujer pequeña y regordeta con gafas y pelo teñido de rubio, según admisión propia tiene 52 años. De carácter afable, siempre tiene una palabra de ánimo para todo el mundo, y nos levanta la moral a todos con sus tudesno, extra y super.

Por alguna razón yo le conté algo sobre mis padres que no recuerdo, y ello empezó a contarme sobre su hijo mayor (tiene otra hija que estudia en Inglaterra) probablemente porque nuestra edad es casi la misma, 28 años él, 29 años yo.

Su hijo es jugador profesional. O más bien intenta ser jugador profesional con resultado más bien desastroso, como le ocurre, supongo, a la mayor parte de gente que intenta ganarse la vida de esta manera. Al parecer ha pasado miles de horas jugando al póquer y ha perdido considerables sumas de dinero en el intento. Yo he jugado  bastante al póquer apostando y puedo entender la embriaguez que puede causar este juego cuando te crees que puedes recuperar las perdidas. Y supongo que si uno le dedica demasiadas horas puede llegar a crearse la ilusión de que puede ganar cualquier partida sin importar las cartas o la suerte.

Según parece la cosa llegó hasta el extremo de que el gachó se mudó a los Estados Unidos y estuvo jugándoselo por allí al más puro estilo Hollywood. Al cabo de un tiempo volvió con el rabo entre las piernas y entonando el mea culpa, jurando no seguir con ese estilo de vida. Sus padres le creyeron y le dejaron dinero para que volviese a empezar. No tardó en perderlo a las cartas.

El muchacho al que no conozco ni conoceré partió de una posición privilegiada. Habiendo nacido en un país pobre como Bulgaria le tocó tener un padre dentista, lo que lo coloca en una posición de privilegio. Su madre dice que tiene cerebro para estudiar lo que hubiese querido, pero no quiso. De vez en cuando sus padres tratan de conseguirle un trabajo, a lo que debe responder diciendo que para esa mierda de sueldo el no se mueve de casa. Llegado el caso no duda en echarle en cara a su madre lo poco que gana con su formación universitaria.

Eso sí, novia tiene, como para cumplir el tópico de que donde haya un sinvergüenza, un miserable, un tramposo, habrá una mujer adorándolo.

martes, 10 de junio de 2014

Las cuatro entrevistas de Helena

Hoy mi amiga Helena ha tenido su primer día formándose para su nuevo puesto de trabajo en atención al cliente en un call center en Sofía. Fue ayer mismo cuando la dijeron que el puesto era suyo.

Helena tiene 30 años y es trabajadora social. Vive en Xátiva, cerca de Valencia. Ante las nulas perspectivas de empleo, fuera de lo suyo, fuera de cualquier otra cosa, decidió venirse como voluntaria a Bulgaria en el programa de EVS. Más o menos como yo. En su caso su experiencia fue peor que la mía. La organización de acogido situada en un pueblo llamado Stara Gorna demostró ser poco seria. Alojándola a ella y a su compañera en un hotel y proporcionándoles comida de baja calidad, muchas veces aceitosa. Tras conocer sus derechos en el arrival training que tuvimos todos los voluntarios en Hyssaria, acabó rompiendo con la organización y regresando a España

Pero una vez de vuelta en la patria se encontró con que la situación no había mejorado en absoluto, y tuvo que buscar otra salida. Como muchos de nosotros Helena había oído que muchas empresas han instalado sus servicios de atención al cliente en Bulgaria, aprovechando que es un país con bajos salarios, pero dentro
de la Unión Europea. El truco está en pagar un salario que dobla el sueldo medio de los búlgaros, para conseguir que la gente se quede a trabajar en un país en el que el resto de la población lo tiene complicado. No es más que unos 600 euros al cambio, pero aquí en Sofía dan para vivir decentemente.

Así, durante los dos meses que permaneció en casa de su madre, Helena empezó a buscar trabajo en el país que acababa de abandonar. Y rastreando por internet logró lo que ahora en España parece un milagro: ser llamada por las empresas. No por una, por varias. Esta semana cuando finalmente ha venido, alojándose conmigo y mis compañeros, tenía programadas hasta cuatro entrevistas. De las cuales solo ha tenido que hacer una, ya que ha sido contratada a la primera, algo esperanzador, sobre todo teniendo en cuenta que su dominio del inglés es algo más que cuestionable (sus traducciones directas del inglés son motivo de chanza entre nosotros).

Cuando termine mi periodo de voluntario muy probablemente tendré que ejercer ese empleo. Seguiremos informando de lo que nos cuenta Helena sobre su nuevo trabajo.