Otra cosa buena que me he proporcionado el exilio de España es la desconexión total de esa maquinaria infernal conocida como televisión española, tanto en su versión pública como privada.
Desde que estoy en Bulgaria solo he visto por internet algún capítulo de Salvados, ese programa que te manipula pero con elegancia, y cortes sueltos de tertulias de la sexta para saber algo más sobre Podemos.
Ya puedo decir con orgullo que no se NADA sobre lo que aparece en nuestro hedionda comunicación catódica.
No sé si Belén Esteban por fin ha logrado taladrarse su diminuto cerebro a golpe de raya
No sé si Antonio Alcántara ha decidido hacerse del PSOE y transexual durante el felipismo
No sé si Mariló Montero ha realizado otro intento fallido de que la despidan de TVE diciendo lo que la pasa por la cabeza
No he aguantado ni un segundo de tertulias deportivas durante el mundial
No he vuelto a ver ni un capítulo de abogados de la marina/detectives de New York/forenses de la marina luchando contra terroristas islamistas comunistas nazis, de los que se emiten a todas horas en la Sexta, cadena de izquierdas y tal.
No he visto a un tertuliano pepero regocijarse en su propia subnormalidad en el plató de Al Rojo Muerto.
No he llegado a ver el programa ese de la caridad en TVE que importaron de Canal Sur, demostrando de paso que PP y PSOE la misma mierda son.
No sé si ha habido tercera edición de Gandía Shore. De las dos primeras tampoco sabía nada, me lo contó un amigo.
Libre al fin, libre al fin, gracias Dios mío soy libre al fin...
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