La noche del Viernes pasado estuve tomando una cerveza en el parque detrás de la Biblioteca Nacional de Bulgaria. Entre los conocidos de una amiga estaba un individuo alto, de nariz ganchuda y pelo cortado al rape. El amigo comenzó a compartir sus ideas conmigo. Me dijo que cierta región particularmente pobre de Bulgaria está poblada por personas y gitanos. Los gitanos son parásitos, no cultivan su propia comida, no pueden existir por si mismos, ¿sabes? Los judíos se hacen con todo el poder allá donde viven y no es casualidad que les hayan echado de todos los países. Todavía cobran dinero de las propiedades que tienen en Bulgaria los que se fueron a vivir a Israel, mientras que mi abuela no pudo recuperar las tierras que le quitaron los comunistas. ¿Sabías que en el partido comunista húngaro todos eran judíos? La revuelta de Budapest en 1956 en realidad fue contra los judíos. Pero eh, que yo tengo amigos judíos, no te vayas a creer.
El racismo no es nada malo y no significa que seas una persona violenta. Es solo que las razas son diferentes y cada una tiene sus ventajas. Los negros por ejemplo tienen el rabo muy grande. Sí, lo sé por el porno.
Para mí los gitanos son una raza antisocial, y eso es así en todos los países donde viven, es algo genético. Pienso que la solución no es su integración, sino su desintegración. Llevan en la sangre tener críos desde que tienen doce años y ponerlos a mendigar dinero.
Me dice un amigo que en Bulgaria hay un empresario gitano que cultiva sandías a gran escala. Bueno, es solo una persona, la excepción que confirma la regla. No desmiente para nada lo que digo.
Otro día os cuento las opiniones que me he encontrado sobre la homosexualidad.
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